LA PENA DE LOLITA

Tengo problemas como cualquiera en mi círculo. Débil ante mis vicios como cualquiera en mi mundo. Han sido siete años en el vacío de las calles y ahora tengo veintiún años, y no soy nada, no soy nadie. Perdí la inocencia… sí, desde los catorce años la estoy perdiendo. Quise ser alguien en los brazos de otros, pero nunca lo logré. Quise reír en las piernas de otros, pero solo lloré. Ahora desespero por el regreso a lo que alguna vez llamé hogar, adonde los gritos y el maltrato eran los hábitos… y qué malos hábitos. Destrocé mis sueños aquella noche cuando apresuradamente escapé, sin importar que me aguardaría ser no más que una niña con una triste realidad y sucios recuerdos; pero tenía que terminarlo de alguna manera porque la locura me estaba consumiendo. He perdido todo y me han dado nada; y es que de eso se trata la inocencia perdida, de ir a un ritmo de vida que nunca comprendes, siendo perseguida por la pena ajena, el rechazo de quienes te trajeron al mundo y la perdida de algún  prometedor futuro, porque ese fue el designio de mi vida. Soy la puta de algunos, la hija perdida de algunos viciosos y el agotamiento de mi cuerpo.

Tengo varios vicios que me han marcado y me gusta lo que hacen de mí hasta olvidarme de todo, aunque me duela despertar al siguiente día sin saber quién me llevó allí o sin saber qué hicieron de mí. Abandonar mi hogar reconozco no fue mi mejor elección, pero tan peores decisiones he tomado que ya no me pesan, una se termina acostumbrando. He estado metida en tantos problemas como resultado de lo que mi comportamiento ha traído consigo. Ante el mundo no me avergüenzo de lo que soy, pero a solas he dejado escapar tantas lágrimas que me siento vacía. ¿Habrá alguien que me ayude a salir de esto? No lo sé, he llegado a pensar que ya nadie podría escucharme, ni mucho menos entenderme. Es que si me han intentado escuchar, busco escapar y caer en lo que muy dentro de mí no quiero ser. Aunque quiera no puedo, soy tan débil que ya no sé si algún día podré superarlo, si algún día seré aunque sea la sombra de lo que era o lo que quieren que sea.

El rechazo es cruel, y la soledad es destructiva, algunas veces, pues en otras, me llenan como el mundo no lo haría. Amores he tenido, digamos que amores, por no sentirme tan burlada. Más de una vez bajo mis efectos han abusado de mí. Supongo que ya habré perdido el valor que en mi pasado algún día pude tener. Duele estar así, pero ante el dolor no se es muy valiente que digamos, pues a veces puede derrumbarte, sin que sientas motivo alguno de escaparle. Amigas ya no tengo, y amigos no sé si son esos que solo buscan de mi cuerpo cuando se sienten solos, pues tengo varios; qué vergüenza, eso he sido para el mundo, para mí, pero supongo que esto me tocó ser, y no hay de otra. Las noches solo puedo recordarlas durante las primeras horas, porque luego no sé qué es de mí. Soy de las personas que se sienten triste durante todo el tiempo, y peor aún, que disfruto torturarme de esa manera. No me siento yo estando feliz, porque el sentido de mi vida se haya en la soledad, en encerrarme en mi oscuridad porque para mí, eso es mi tan valiosa paz. No quiero espacios, ¿para qué?, si no hay con quién compartirlos, y no creo haya alguien en mi camino; yo no soy de esas personas que encuentran el amor y son felices, yo soy la desdicha en persona, pero el desamor es parte de mi pesar, la soledad, el dolor, el olvido, el juego con tus sentimientos… con tu cuerpo… contigo.thumbnail_10299080_781715735174219_528588103449540895_n

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